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Programa de la TV Cubana responsabiliza a los cubanos por sus hábitos alimentarios y evita las causas estructurales de la crisis.

Por La Otra Cuba

Publicado el 25 de diciembre, 2025

El espacio la TVC Cuadrando la Caja culpa a los cubanos por “consumir demasiado arroz y papa” y evita las causas reales de la crisis alimentaria en el país.

El espacio la TVC Cuadrando la Caja culpa a los cubanos por “consumir demasiado arroz y papa” y evita las causas reales de la crisis alimentaria en el país.

Un reciente episodio del programa Cuadrando la Caja, uno de los espacios más visibles de la televisión oficialista cubana, generó polémica al sugerir que los cubanos consumen “demasiado” arroz y papa, alimentos que —según los panelistas— no se ajustan a las condiciones agrícolas del país y deberían reducirse en la dieta nacional.

En lugar de analizar las causas estructurales de la crisis alimentaria, el programa desvió el debate hacia los hábitos de consumo de la población, insinuando que el problema no es solo la baja producción, sino lo que comen los ciudadanos. La paradoja es evidente: se propone disminuir el consumo de productos cuya producción ya ha caído drásticamente, sin ofrecer alternativas reales, estables y asequibles.

Durante el espacio, el doctor Roberto Caballero, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales, calificó la papa como un cultivo “insostenible” para Cuba debido a su alto consumo de recursos y su mala adaptación al clima tropical. Propuso sustituirla por viandas como boniato, malanga, yuca y ñame, que —según dijo— son más resistentes y eficientes.

Caballero afirmó que este cambio podría fortalecer la “soberanía alimentaria”, aunque reconoció que modificar hábitos profundamente arraigados es complejo. Aun así, sostuvo que la crisis facilita la adaptación porque la escasez obliga a la población a aceptar lo que haya.

El programa mencionó algunos problemas del modelo agrícola cubano —salinización de suelos, contaminación de mantos freáticos, dependencia de insumos importados—, pero evitó profundizar en las responsabilidades estatales y en décadas de planificación fallida. La falta de fertilizantes, combustible, maquinaria y financiamiento ha provocado una caída sostenida de la producción local, encareciendo los alimentos y agravando la inseguridad alimentaria.

Uno de los señalamientos más críticos fue la desconexión entre las políticas agrícolas centralizadas y la realidad del campesinado. Caballero admitió que las decisiones sobre qué producir se toman desde arriba, sin escuchar a quienes trabajan la tierra.

El mensaje final del programa es claro: ante la escasez, el problema vuelve a colocarse en el plato del cubano, no en las políticas que vaciaron ese plato.