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Gobierno cubano admite que el país no tiene capacidad económica para resolver su crisis agropecuaria

Por La Otra Cuba

Publicado el 28 de diciembre, 2025

Programa de la TVC Cuadrando la Caja admite la incapacidad del Estado cubano para resolver la crisis agropecuaria y desplaza la responsabilidad a los territorios.

Programa de la TVC Cuadrando la Caja admite la incapacidad del Estado cubano para resolver la crisis agropecuaria y desplaza la responsabilidad a los territorios.

En un giro poco habitual dentro de la televisión estatal, Cuadrando la Caja dejó al descubierto una verdad que el discurso oficial suele evitar: Cuba no cuenta con la capacidad económica para resolver por sí sola su crisis agropecuaria. La admisión, hecha en pantalla, sonó a confesión tardía de un fracaso que ya no puede maquillarse con consignas.

Durante la emisión dedicada a la producción de alimentos, el doctor en Ciencias Roberto Caballero, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales, afirmó sin rodeos que el país carece de recursos para una solución integral. Lo hizo sin cifras, sin autocrítica profunda y —como es habitual— sin campesinos en el panel.

Para amortiguar el impacto, Caballero propuso que las mejoras surjan “de abajo hacia arriba”, apelando a municipios y provincias. En la práctica, el mensaje fue inequívoco: el Gobierno central reconoce su impotencia y traslada la responsabilidad a los territorios, aunque mantiene intacto el control político y burocrático que ha estrangulado al sector durante décadas.

El otro panelista, José Carlos Cordobés, director general de Política Industrial del Ministerio de la Industria Alimentaria, coincidió en que la producción no cubre la demanda y que la industria depende de una agricultura asfixiada por la falta de insumos, energía y financiamiento. Un diagnóstico que cualquier cubano que intente comprar comida conoce de memoria.

El programa insistió en “soluciones locales”, encadenamientos productivos y autonomía municipal, pero terminó admitiendo que esa autonomía es limitada y subordinada a decisiones centralizadas. Se mencionaron mipymes y cooperativas como posibles salvavidas, aunque se reconoció que el problema no es legal, sino la incapacidad real de aplicar cambios en un sistema atrapado en la escasez que él mismo generó.

La polémica creció cuando Caballero culpó a los hábitos alimentarios —en particular el consumo de arroz— del fracaso de la soberanía alimentaria, sugiriendo que “cualquier cosa camina” en la escasez actual. Para muchos, la frase sonó más a burla que a análisis.

Las reacciones fueron contundentes: críticas a la centralización, a Acopio, a la falta de propiedad real sobre la tierra y a un modelo agotado. Días antes, el economista Pedro Monreal había advertido que el Gobierno desinforma sobre la gravedad de la crisis, retrasando estadísticas y sustituyendo datos por propaganda. La emisión confirmó lo inquietante: el Estado ya no puede cumplir sus propios objetivos y solo reparte culpas mientras administra la escasez.