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Solicitud de Díaz-Balart a EE. UU. reaviva el debate sobre músicos cubanos y sanciones

Por La Otra Cuba

Publicado el 24 de octubre, 2025

La actuación en Cuba de Dany Ome y Kevincito el 13 ha motivado una solicitud de investigación por presunta violación de las sanciones estadounidenses, poniendo en evidencia las restricciones para artistas que se relacionan con el régimen.

La actuación en Cuba de Dany Ome y Kevincito el 13 ha motivado una solicitud de investigación por presunta violación de las sanciones estadounidenses

La reciente solicitud del congresista Mario Díaz-Balart al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, pidiendo investigar si los artistas Dany Ome y Kevincito el 13 violaron las sanciones estadounidenses al realizar presentaciones en Cuba, ha vuelto a poner en el foco la compleja intersección entre la música cubana y la legislación de EE. UU.

La actuación en la Isla de artistas cubanos, especialmente aquellos que residen en Estados Unidos, puede acarrear serias consecuencias legales. Este hecho intensifica el debate sobre las restricciones aplicables a figuras públicas que mantienen algún tipo de colaboración con el régimen cubano.

Las sanciones impuestas por EE. UU. a Cuba buscan restringir las interacciones económicas, comerciales y culturales con el gobierno de la Isla. Estas restricciones afectan directamente a los artistas, sobre todo a aquellos cuyo mercado clave es el estadounidense, crucial para las carreras internacionales.

Las políticas de EE. UU. prohíben a sus ciudadanos y residentes realizar negocios con el gobierno cubano. Esto incluye la realización de conciertos o cualquier otra interacción artística que pueda ser interpretada como un beneficio al régimen castrista.

De acuerdo con la normativa estadounidense, los artistas que se presentan en Cuba podrían estar incurriendo en una violación de estas sanciones, particularmente si existe alguna asociación entre sus presentaciones y el gobierno cubano. La participación en actos públicos en la Isla puede ser interpretada como un respaldo o apoyo al régimen, lo que podría tener graves repercusiones para los artistas que dependen de giras y relaciones comerciales en territorio estadounidense.

Si se comprueba que los músicos cubanos violaron las sanciones de EE. UU. al actuar en Cuba, podrían enfrentar una serie de consecuencias legales importantes. Entre ellas se incluyen sanciones económicas, como la imposición de multas, y restricciones para ingresar a Estados Unidos, lo que afectaría de manera crítica sus posibilidades de realizar presentaciones o firmar contratos en uno de los mercados musicales más lucrativos.

Adicionalmente, los artistas involucrados podrían encontrar dificultades para acceder a otros mercados internacionales que adhieren a las políticas de EE. UU., limitando aún más sus oportunidades profesionales. Esta situación pone de manifiesto el dilema que enfrentan muchos músicos cubanos, quienes desean conectar con su audiencia en Cuba a pesar de las restricciones, mientras buscan mantener una carrera internacional exitosa.

El caso ha generado un intenso debate en las redes sociales y entre los profesionales del sector artístico. Mientras una parte defiende el derecho de los músicos a ejercer su arte sin impedimentos políticos, la otra argumenta que las leyes estadounidenses son necesarias para limitar el apoyo a un régimen que coarta las libertades fundamentales en Cuba.