Tras el paso del huracán Melissa, miles de familias en el oriente cubano enfrentan insalubridad extrema por el agua potable contaminada.

La indignación crece en Santiago de Cuba y otras zonas del oriente del país, donde numerosas denuncias ciudadanas alertan sobre la grave contaminación del agua potable tras el paso del huracán Melissa. Las imágenes y testimonios que circulan en redes sociales muestran un escenario preocupante: agua turbia, con sedimentos y mal olor, que llega directamente por las tuberías a los hogares.
En su perfil de Facebook, la usuaria Irma Broek publicó un mensaje que se viralizó rápidamente, acompañado de un video que evidencia la calidad del líquido que están recibiendo los santiagueros. “Esta es el agua ‘sucia’ que están recibiendo en varios puntos de Santiago de Cuba. Ni hirviéndola se puede beber. Con el arbovirus ya descontrolado, solo falta un brote masivo de hepatitis y diarreas. Los hospitales están colapsados, sin condiciones ni medicamentos básicos para atender una enfermedad totalmente evitable. Esta es una emergencia. El agua potable NO es un lujo, es un derecho. ¡El pueblo necesita AGUA POTABLE YA!”, denunció Broek.
La publicación refleja el sentimiento de desesperación que se extiende entre miles de familias en la región, donde la falta de agua potable y las condiciones de insalubridad amenazan con desatar una crisis epidemiológica de gran magnitud.
Fuentes locales indican que el huracán Melissa provocó daños severos en los sistemas de bombeo y acueductos, dejando a comunidades enteras dependiendo de cisternas o del agua de lluvia, muchas veces contaminada.
Simultáneamente, los hospitales provinciales enfrentan una escasez crítica de medicamentos y material sanitario, mientras los casos de dengue, hepatitis y enfermedades gastrointestinales aumentan semana tras semana.
Expertos en salud pública advierten que el riesgo de brotes epidémicos en la zona oriental es elevado, y que las autoridades deben intervenir de inmediato: reparar las redes de distribución, garantizar una cloración adecuada y asegurar el suministro de agua segura.
La emergencia hídrica en Santiago de Cuba se suma a los múltiples desafíos que enfrenta el país, donde la salud pública y la infraestructura básica se ven desbordadas por la falta de recursos y una gestión deficiente.

