El gobierno de Cuba introduce una tercera tasa de cambio para enfrentar la crisis y reducir la dependencia del mercado informal.

A partir de hoy Cuba pondrá en marcha un nuevo esquema cambiario que incorpora una tercera tasa de cambio, en un intento del Gobierno de reorganizar un sistema marcado por distorsiones, escasez de divisas y la fuerza del mercado informal. La medida, anunciada por el Banco Central de Cuba (BCC), se presenta como gradual y temporal, sin contemplar por ahora una unificación inmediata.
Actualmente, en la economía cubana coexisten varias tasas de cambio, lo que ha generado desorden contable, incentivos a la informalidad y dificultades para medir con transparencia los hechos económicos. Según el discurso oficial, esta fragmentación ha debilitado la capacidad del peso cubano como referencia y ha erosionado su poder adquisitivo frente a las divisas.
El nuevo esquema se dividirá en tres segmentos:
- Una tasa fija de 1 por 24 pesos cubanos por dólar, destinada a operaciones sensibles o estratégicas.
- Una tasa fija de 1 por 120, aplicada a determinados actores económicos.
- Una tasa flotante, publicada diariamente por el BCC, que variará según la oferta y la demanda.
Las autoridades justifican la introducción de la tasa flexible en la brecha entre los valores oficiales y el precio real de las divisas en el mercado informal. El objetivo declarado es atraer moneda extranjera hacia el circuito bancario formal, incentivando a exportadores y oferentes a vender divisas a un precio más cercano al mercado real.
El Gobierno descarta una unificación inmediata, argumentando que podría provocar una devaluación abrupta del peso y efectos inflacionarios más severos. Se apela a experiencias internacionales donde esquemas transitorios han servido para corregir desequilibrios sin choques macroeconómicos extremos.
El BCC asegura que las tasas fijas se mantendrán para proteger operaciones básicas y evitar impactos directos sobre precios esenciales, mientras que la tasa flotante será clave para medir la capacidad del sistema financiero de captar divisas y reducir la dependencia del mercado informal.
La reforma cambiaria se integra en un paquete más amplio de medidas financieras y comerciales, que incluye el fortalecimiento de las cuentas en moneda libremente convertible (MLC) y mayor flexibilidad para las formas de gestión no estatal en sus operaciones bancarias en divisas. Las disposiciones jurídicas serán publicadas en la Gaceta Oficial, el Banco Central divulgará diariamente las tasas vigentes.
Aunque el Gobierno presenta la reforma como un paso necesario para “ordenar la economía”, persisten dudas sobre su impacto real en un contexto de crisis prolongada, baja producción interna y limitada entrada de divisas. El reto sigue siendo recuperar la confianza en el peso cubano y aliviar la presión económica que enfrentan las familias.

