La influencer cubana Daniela Reyes despeja dudas sobre su ruptura, su proceso de adaptación en Miami y el significado de “hogar” para quienes emigran.

A pocos meses de su separación del reguetonero Yomil Hidalgo y cerca de un año después de establecerse en Estados Unidos, la influencer cubana Daniela Reyes, con más de un millón de seguidores en Instagram, decidió abrirse con su audiencia en una dinámica de preguntas y respuestas.
Lejos de esquivar los temas personales, habló con una transparencia que sorprendió incluso a sus seguidores más fieles. Ante la inquietud de una fan que le preguntó si estaba triste, respondió con firmeza: “Al contrario, reina, estoy en uno de los momentos más felices de mi vida. Me siento en paz, agradecida y disfrutando mucho esta etapa… Créeme que estoy feliz de verdad. Sonriendo como hace mucho tiempo no lo hacía”.
Sus palabras desmontaron la percepción de que atravesaba una etapa de nostalgia tras la ruptura y el cambio de país. Aunque algunos interpretaron sus fotos recientes como señales de melancolía, Daniela aseguró que vive uno de los periodos más plenos de su trayectoria personal.
Consultada sobre los aprendizajes que le deja este 2025, compartió una reflexión que sintetiza su enfoque actual: “Que somos más capaces de lo que imaginamos y que los caminos largos comienzan con un primer paso. Que los sueños se cumplen cuando los visualizamos con fe y tomamos decisiones para lograrlos”. Un mensaje que refleja tanto su experiencia migratoria como su proceso de reconstrucción personal y profesional en Miami.
La frase que más eco generó entre la diáspora cubana fue su mirada sobre cerrar un año lejos de la isla: “Que puedes estar en cualquier parte del mundo y sentirte en casa, porque sé que mi gente está para mí, aunque no estemos juntos, y porque el verdadero hogar lo construyen las personas que te acompañan con amor”.
La idea resonó entre miles de cubanos que, como ella, han tenido que reinventarse lejos del país natal. Para Daniela, el hogar ya no se define por un territorio, sino por los vínculos que la sostienen: afectos, amistades, familia y la comunidad digital que la ha acompañado durante años.

