El reconocido actor cubano Carlos Enrique Almirante, conversa sobre su carrera dentro y fuera de la Isla, los retos de reinventarse en Estados Unidos, su transformación en el cine y su más reciente papel en el filme Comandante Fritz dirigido por Pavel Giroud.

Con participación en la televisión en dramatizados como Coco Verde y la telenovela Al compás del son, en el teatro con compañías como Teatro de La Luna y Hubert de Blanck, la radio, y más de treinta películas en la gran pantalla entre protagónicos y coprotagónicos, Carlos Enrique Almirante se ha ganado un lugar destacado entre los rostros más queridos de la actuación en Cuba. Hijo del legendario Enrique Almirante, el actor ha sabido trazar su propio camino artístico, marcado por la versatilidad y un profundo respeto por la profesión.
Desde sus inicios hasta su consolidación como figura internacional, su trayectoria refleja una constante búsqueda de nuevos desafíos. Actualmente radicado en Estados Unidos, Almirante continúa apostando por proyectos que lo retan a transformarse y evolucionar. En conversación exclusiva, comparte cómo ha sido reconstruir su carrera fuera de Cuba, su experiencia al rodar Coyote Cage, su primera película en inglés, y los desafíos de dar vida a un personaje histórico en Comandante Fritz.
¿Se hereda el amor por la actuación o es la vocación la que determina?
En mi caso también viene por herencia, pero con el amor por la vocación se nace, no es necesario estudiar para nacer actor, hay muchas personas que lo tienen y que nacen con ese bichito y esas ganas de mostrar todos esos sentimientos, y la escuela lo que hace es formarte o guiarte en ese camino. Hoy por hoy nos hemos dado cuenta de que hay muchas personas que son empíricas. En mi caso, crecí viendo a mi padre en este mundo y viendo su amor por la actuación y su respeto por la profesión y todo eso, de alguna forma, se quedó en mí. Estoy dispuesto a seguir actuando y quiero hacerlo toda mi vida, no pienso hacer otra cosa que no sea actuar, es algo que necesito.

Foto junto a su padre, el gran actor cubano Enrique Almirante
Hoy cuentas con una carrera sólida en la actuación, pero en tus inicios, y siendo hijo del gran actor Enrique Almirante, ¿cómo manejaste la presión de llevar su apellido y, al mismo tiempo, construir tu propia identidad artística?
Me siento contento con mi trabajo y el camino que he recorrido y queda mucho por hacer y personas por descubrir, y desde los inicios en mi casa, en mi familia, nunca se sintió esa presión por superar o, aunque sea, alcanzar la grandeza de él, nunca se sintió de su parte. Siempre fue una gran ayuda. En mis inicios, en la escuela, él siempre se mantuvo al margen, no sabía por qué, y ahora me doy cuenta que era para no influir en mi carrera, porque no se viera que de alguna forma lograba cosas a través de él.
En las pruebas no entraba a la escuela, me llevaba y me dejaba afuera, para no influir ni siquiera con su presencia, y todo eso lo fui sintiendo indirectamente y se fue quedando en mí eso de que tuve mi carrera, mi camino, mis propios personajes, pero nunca hubo esa presión. Es un orgullo ser hijo de Enrique Almirante, los comentarios que me dejan las personas sobre él. Estoy haciendo mi propia carrera y ojalá pueda alcanzar todo lo que hizo, la figura tan grande que es dentro de la actuación de Cuba y también como ser humano, para mí es un paradigma y un ejemplo a seguir y para nada una competencia con mi padre.
¿Cómo fueron los años en la Escuela Nacional y el Instituto Superior de Arte?
La verdad que la escuela fue una etapa preciosa, de las más lindas de mi vida y de mi carrera, nos reunimos un grupo de jóvenes que queríamos estudiar actuación, que estábamos luchando por un mismo sueño, éramos como una familia. Con ese grupo de la ENA ahora tenemos un chat y nos queremos muchísimo y tenemos muchos recuerdos lindos, divertidos, tristes… Todos teníamos esa ilusión de crecer juntos, de aprender, tropezar y crecer como actor, descubrir lo que te apasiona, cuáles son los personajes que más tienen que ver contigo.
Es triste que hoy por hoy no todos los que estudiaron en la escuela sigan actuando, eso es algo que te hace sentir el privilegio que es seguir siendo actor, sobre todo fuera de Cuba, de tu medio. Aprendimos qué hacer y qué no, en qué debíamos trabajar, era el momento para tropezar, pues cuando te vuelves actor profesional lo importante es crecer y seguir viviendo experiencias. Tuvimos unos profesores maravillosos que nos supieron guiar por el camino correcto, el ambiente era increíble en la escuela, después se fue transformando y ya no era lo mismo que vivimos.

A lo largo de tu carrera has interpretado una amplia gama de personajes en cine, teatro y televisión. ¿Con cuál medio artístico te quedas?
Cada medio tiene su tono y manera de actuar específico, y lo importante para un actor es poder encontrarlo y adaptarte a los códigos. En el cine me siento más a gusto. Tuve la oportunidad de hacer la obra Celuloide, cuando oyes ese sonido de 1,2,3 es como hacer una obra en vivo, no te puedes equivocar. Cada vez que uno se equivocaba se gastaba un rollo y era mucho dinero. Las escenas de las películas se ensayaban bien hasta que estuviera lista por todos los departamentos y se rodaba, porque era toma única. Es un proyecto corto, tienes poco tiempo, en un mes ruedas una película, un personaje grandísimo, una tremenda oportunidad, única, pero es efímera y tienes que aprovecharla y vivir cada segundo.
La televisión te da la oportunidad de acercarte al público, que estés más presente, más cercano, pero me siento más identificado con el cine, por los proyectos que he hecho, los directores con lo que he trabajado Fernando Pérez, Daniel Díaz Torres, Gerardo Chijona, e internacionales como Félix Viscarret en la serie Cuatro estaciones de La Habana, que estuvo en Netflix y fue una experiencia increíble.
¿Qué personaje ha permanecido más tiempo contigo después de terminar un rodaje u obra?
Trato de que, cuando termino un personaje, romper con esa energía y buscar papeles nuevos que vayan de un extremo al otro, me gustan esas transformaciones, esas caracterizaciones que no tienen nada que ver con uno. Eso es lo que más disfruto y lo aprendí en la escuela de teatro, a transformarnos, a ir bien lejos, arriesgarte, y hoy por hoy son los personajes que más me apasionan, y he tenido la suerte de interpretar algunos como Fátima, que es diferente a mí por completo, como Asesinos en serie, Los buenos demonios, que han sido papeles que siempre he soñado hacer, que me lleven a una transformación.
En tu trayectoria has enfrentado diversos retos. ¿Cuál consideras que ha sido el papel o proyecto más desafiante hasta la fecha?
El personaje más complejo que he interpretado ha sido el de Fátima, por todo el proceso que lleva, por esa transformación no solo física, sino emocional y psicológica, todo lo que tuve que trabajar y buscar para crear ese personaje. Además, conté con poco tiempo de preparación, prácticamente en un mes tuve que hacer la transformación más difícil que he tenido en mi carrera. Es un drama social, no una comedia, y es un papel bien complejo, que transita por muchas emociones, y para uno como actor es un regalo poder interpretarlo por el riesgo que lleva.
Para el público fue una sorpresa verme dándole vida a un personaje así. Le agradezco a Jorge Perugorría por la oportunidad y al público cubano por el cariño al personaje, muchos me recuerdan por él. Pasé horas de estudio en los cabarets clandestinos de Cuba, fue una experiencia inolvidable. Ahora, con la otra película que voy a hacer es otra transformación de un extremo a otro, parece que se me da que lleguen estas oportunidades de roles bien diferentes y lo disfruto que es lo importante.

Foto: Carlos E. durante su interpretación del personaje Fátima
¿Aceptas todos los proyectos que te llegan? ¿Qué características debe tener una propuesta para que decidas formar parte de ella?
No acepto todos los proyectos, cuando llega uno y leo el guion, tengo esa imaginación de verme en el resultado final, no sé si sea bueno o malo, pero me gusta ver cómo se vería la película, cómo me vería interpretando el personaje, cuál sería la reacción del público, hago como un viaje al futuro y me lo imagino desde afuera y siento si lo podría hacer o no. Los actores deben saber qué personaje les queda bien y cuál no, porque el público no perdona, si no le gustó algo te va a recordar por eso, y el actor siempre es recordado por lo último que hace.
Es bueno escoger, como dije, me gustan personajes bien arriesgados, que no tengan nada que ver conmigo, por esa parte sí soy bien lanzado. He escogido proyectos por el equipo, no solo por el personaje o por el presupuesto que a veces tampoco te llama la atención, pero hay un equipo agradable que se sumó a eso y entonces dices “por qué no compartir con estos actores grandes de los que podría aprender muchísimo”, también como seres humanos, creo que es una experiencia que no se debe perder. Hay proyectos que son inolvidables y siempre se van a quedar en tu carrera.
¿Hay algún proyecto que hayas rechazado y que hoy recuerdes con curiosidad o arrepentimiento?
Recuerdo que he tenido que rechazar proyectos, sobre todo, porque he tenido otros trabajos, me ha coincidido. Pasa mucho en mi carrera, y estoy seguro que a otros actores también, que llevas tiempo sin hacer nada y de pronto te cae una película, un proyecto, y con ese varios, y tienes que decir que no. Es súper triste, porque son oportunidades, uno se dice “he estado mucho tiempo sin hacer nada y podría haberme administrado y hacerlo todo”. Hay veces que es así de golpe, por temporadas o rachas. De eso me arrepiento, de no haber hecho otras cosas por falta de tiempo, y proyectos lindos que me han contado desde el inicio, y por otras cosas que han sucedido no he podido hacerlos.

Foto durante su papel en la cinta “Coyote Cage”
“Coyote Cage”, filme que narra vicisitudes de los migrantes en su recorrido hacia la frontera entre México y Estados Unidos resultó tu primera película en inglés ¿Cómo viviste esa experiencia?
Es una película que tengo con mucho cariño y que marcó mi carrera, porque fue el primer proyecto en inglés y el primero que hice en Estados Unidos. Es una película de un género en el que no estoy acostumbrado a trabajar que es el horror, suspenso, terror, un filme independiente al que no sé ni cómo llegué, fue pura casualidad. Entré a una aplicación que me recomendaron, apliqué al proyecto, y de momento me escogieron para el piloto, fui a hacer el piloto en Nuevo México, en Albuquerque que es una zona donde se hace mucho cine, en el desierto. Fue una época en la que muchas personas estaban cruzando la frontera y la película narra un riesgo real, las personas que pierden la vida, no solo en el trayecto, sino porque te secuestra un grupo de coyotes y narcotraficantes que venden tus cuerpos y es un peligro real.
Me tocó interpretar al jefe de esta mafia, un personaje negativo al extremo, con escenas de tortura, mucha sangre, algo nuevo para mí. Disfruté mucho, fue un equipo bien lindo, tuve que recibir clases de inglés para mejorar el acento, la pronunciación, aunque estaba interpretando a un coyote y alguien de la frontera, pero quería hacerlo lo mejor posible. Nosotros los cubanos ni nos imaginamos lo que pasa en ese trayecto, muchos que lo hacen dicen que no volverían a hacerlo, la película es ficción, pero narra cosas que pueden ocurrir de verdad.
¿En qué etapa consideras que se encuentra tu carrera en la actualidad?
Cuando uno sale de Cuba siente que tiene que empezar de cero, incluso cuando allá no hacía prácticamente casting, sino que me llamaban directamente a los proyectos. Una vez que estás aquí tienes que activar todas esas energías, ver qué está sucediendo en otros países con otros proyectos, porque también Estados Unidos y Miami no es el lugar donde pasa todo, hay que estar pendiente qué sucede en el mundo. En la actualidad estoy llevando el marketing de algunas compañías para social media, también como imagen me han contratado otras para publicidad en las redes sociales y es una etapa diferente de mi carrera que estoy experimentando, viviendo y que no conocía.
He estado trabajando en una serie para Pronyr TV, una plataforma donde hay muchos actores acá en Miami que le ha dado la oportunidad de trabajar, de sentir de nuevo cerca ese ambiente de actuación, de coincidir con las personas con las que trabajaron en Cuba. Estoy contento por esto, por la nueva etapa en mi carrera, por seguir actuando, que, de alguna forma, hacerlo en este país, fuera de Cuba, con todos los cambios, ya es un privilegio y me siento feliz por eso. Contento con la oportunidad del personaje en Comandante Fritz, uno bien arriesgado y diferente a lo que he hecho y esperando a ver la reacción de nuestro público al verlo.

Foto: Carlos Enrique Almirante como Fidel Castro, el personaje que interpreta en el filme del realizador cubano Pavel Giroud
Precisamente el filme “Comandante Fritz” dirigido por Pavel Giroud ha sido uno de tus últimos trabajos. ¿Cómo llegas a formar parte del elenco de la película y cómo describes la experiencia?
Le agradezco a Pavel la oportunidad, por pensar en mí para este personaje, un proyecto bien interesante con grandes actores que se han sumado, de nuestro país y de Alemania, una bonita experiencia, ya que se rodó en las Islas Canarias por recrear la Cuba de los 70. Un gran trabajo de Carlos Urdanivia, Samantha Chijona en el vestuario, Arturo Infante en el guion. Primero envié el casting, realmente cuando me llamó le dije que por qué yo para ese personaje si no tenía nada que ver, y me dijo que ese era el riesgo y lo bueno.
Realmente aquí en Miami me ayudaron, el equipo de Univista me fui a ellos, con La Mora, la maquillista, y algunos actores del canal me ayudaron en el casting, sobre todo por el vestuario y toda la transformación que llevaba. Ya una vez enviado el casting, me quedé sorprendido con la respuesta y la aceptación, no lo esperaba, fue impresionante el cambio. Estoy expectante viendo qué sucede con este personaje, con la película, bien diferente para mí. Después de haber interpretado a Fátima caer en un personaje así es inesperado para el público, esperemos a ver qué piensa, porque el público lo conoce bien, es un referente cercano y bien especial.
Para mí como actor es una experiencia y un reto increíble y agradezco la oportunidad de interpretar un personaje tan emblemático, recordado y muy conocido por el público internacional. Espero que guste, estuve mucho tiempo estudiando, preparándome, sobre todo viendo mucho material a toda hora. Ha sido un riesgo, un trabajo grande como actor y que una vez más me demuestra que las transformaciones son posibles.

