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Operativo policial deja desierto al mercado de 100 y Boyeros en La Habana

Por La Otra Cuba

Publicado el 6 de diciembre, 2025

El histórico centro comercial de La Habana, vital para el abastecimiento informal de la capital, quedó paralizado tras la incautación de mercancías y detenciones por ventas consideradas ilegales.

El histórico centro comercial de La Habana, vital para el abastecimiento informal de la capital, quedó paralizado tras la incautación de mercancías y detenciones

El mercado de 100 y Boyeros, uno de los principales centros comerciales de La Habana, amaneció este viernes con un ambiente inusual, suspendido entre el bullicio habitual y un silencio impuesto. Tras un operativo policial reciente, el lugar mantiene una vigilancia que recuerda más a un retén militar que a una candonga donde miles de habaneros adquieren desde zapatos hasta medicamentos difíciles de encontrar en farmacias estatales.

A simple vista, los puestos improvisados están vacíos. Las tarimas que antes ofrecían medicamentos, jarabes, pomadas antibióticas, analgésicos y otros productos, permanecen desocupadas. “Los policías y los inspectores están por todos lados. Hoy 100 y Boyeros está flojo”, relató un vendedor con cinco años de experiencia en la feria.

Policías, agentes de civil y militares patrullan los estrechos pasillos, revisando documentos, interrogando a vendedores y anotando las inspecciones. Testigos describen detenciones de personas que intentaban marcharse con mercancía y la confiscación de diversos productos, desde medicamentos e insumos hospitalarios, hasta artículos de ferretería, piezas para motos eléctricas y ropa importada.

El diario oficialista Tribuna de La Habana reportó que durante la redada se incautaron mercancías “de dudosa procedencia”, diez personas fueron detenidas y se aplicaron cinco multas de entre 16 000 y 32 000 pesos. Además, se controló la presencia de menores de edad y adultos deambulantes en el mercado.

Aunque los operativos en el mercado no son nuevos, su intensidad ha aumentado en diciembre, cuando la demanda y las carencias se intensifican. “Eso es porque es diciembre, y necesitan buscar para comer… a costilla de los que de verdad trabajamos”, señaló un vendedor mientras observaba a los inspectores.

La presencia policial ha generado miedo entre los comerciantes y clientes. Los pasillos, antes llenos de actividad, ahora lucen desiertos; un adolescente vigila a un oficial mientras abraza una malla de pelotas de plástico, y una mujer mayor camina frente a un kiosco casi sin cola. La sensación de cierre temporal se refleja en sillas colocadas sobre mostradores, indicando que algunos vendedores no regresarán hasta que los uniformados se retiren.

El mercado de 100 y Boyeros no es un espacio cualquiera: durante décadas ha sido un punto vital para la economía informal de La Habana. En sus predios confluyen pequeños comerciantes, cambistas, especuladores, mecánicos, barberos, madres buscando medicamentos y ancianos que revenden productos del racionamiento estatal. Este ecosistema permite acceso a mercancías a precios menores que en tiendas estatales, ofreciendo variedad, rapidez y una red de proveedores que compensa la escasez crónica del sistema oficial.