El exjurado Omar Harfouch denuncia irregularidades y posibles conflictos de interés que ponen en riesgo el título de Miss Universo 2025.

La polémica volvió a encenderse en el mundo de los certámenes de belleza y esta vez tiene nombre propio: Fátima Bosch, la mexicana coronada Miss Universo 2025, quien podría enfrentar una denuncia que pondría en riesgo su título. Lo que inició como un logro histórico para México se ha convertido en un huracán mediático que domina titulares y redes sociales.
El exjurado Omar Harfouch fue quien destapó la controversia. A través de una publicación en Instagram, aseguró que el resultado del concurso habría sido manipulado desde antes de la gala final. Según su versión, existió una “votación secreta” que designó a las 30 finalistas sin participación real del jurado, lo que implicaría una alteración grave del proceso y un daño a la credibilidad del certamen.
Harfouch también afirmó que la victoria de Bosch habría sido pactada debido a supuestos vínculos comerciales entre el presidente de la Organización Miss Universo, Raúl Rocha, y el padre de la reina mexicana, un empresario relacionado con Pemex. Aunque no presentó pruebas contundentes, sus declaraciones han sido suficientes para encender un debate global sobre conflictos de interés.
El empresario declaró que 24 horas antes de la coronación informó a HBO American que Bosch sería la ganadora. Incluso aseguró que en una reunión en Dubái, una semana antes del evento, Rocha y su hijo le pidieron apoyar a la mexicana porque sería “beneficioso para su negocio”.
Mientras las redes hierven, Harfouch anunció que consultó a un bufete legal en Nueva York para evaluar presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General estadounidense. Su petición pública es clara: que Bosch renuncie mientras se aclaran los hechos y que el reinado de la Miss Universo anterior, Victoria Kjær, sea extendido temporalmente.
Por ahora, la Organización Miss Universo guarda silencio, Bosch no ha respondido y los seguidores del concurso exigen explicaciones. A esto se suman incidentes previos, como la polémica en la que un directivo llamó “tonta” a la concursante mexicana, lo que ya había generado tensiones internas durante el certamen.
El futuro de la corona sigue en el aire. Lo único seguro es que esta historia aún no termina… y promete nuevos capítulos en los próximos meses.

