El gobierno busca atraer inversión internacional para intentar enfrentar la crisis pese a las restricciones de divisas y la falta de liquidez.

El Gobierno cubano anunció este martes que en breve comenzará a promover “activamente” la participación de capital extranjero en el sector bancario y financiero nacional, aunque no detalló el alcance de la medida.
El vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, hizo el anuncio en el marco de la Feria Internacional de La Habana (FIHAV), al presentar un paquete de medidas para facilitar la inversión internacional en la isla. “Estamos promoviendo activamente la participación y la realización de inversiones en el sector bancario-financiero con la participación del capital extranjero”, afirmó.
Según Pérez-Oliva, esta apertura podría impactar tanto en el desarrollo de negocios con capital foráneo como en el fortalecimiento del sistema financiero nacional. La medida llega en un momento de “dificultades financieras” para el país y su sector bancario estatal, reconocidas por el propio funcionario al inaugurar la feria.
La caída del turismo y de la entrada de remesas por vías formales ha reducido el acceso a divisas del Estado cubano, que además enfrenta un déficit comercial al importar cerca del 80 % de lo que consume.
De hecho, las autoridades han comunicado a empresas extranjeras y embajadas que sus depósitos en cuentas bancarias en divisas no están disponibles para transferencias al exterior ni para extracciones de efectivo. Desde hace meses se registran restricciones a la extracción de efectivo, tanto en pesos cubanos como en dólares estadounidenses, en los bancos nacionales.
Cuba atraviesa una profunda crisis desde hace más de cinco años, agravada por la pandemia, el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y políticas económicas fallidas. A la contracción económica con elevada inflación se suman la escasez de alimentos, medicinas y combustible, los apagones diarios, la creciente dolarización y la migración masiva.
La apertura al capital extranjero en el sector financiero se presenta como un intento de aliviar la falta de liquidez y atraer divisas, aunque persisten dudas sobre su alcance real y la capacidad del Estado para garantizar confianza a los inversionistas.

