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Cuba enfrenta crisis epidemiológica con 63 pacientes en terapia intensiva

Por La Otra Cuba

Publicado el 20 de noviembre, 2025

El Minsap reconoce que las cifras oficiales no reflejan la magnitud real del brote y la crisis epidemiológica, mientras crecen las denuncias ciudadanas por falta de recursos y transparencia.

El Minsap reconoce que las cifras oficiales no reflejan la magnitud real del brote y la crisis epidemiológica, mientras crecen las denuncias ciudadanas por falta de recursos y transparencia.

La crisis epidemiológica en Cuba continúa agravándose. Este miércoles, el doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología, confirmó que 63 pacientes permanecen en salas de terapia intensiva por chikungunya, entre ellos 19 menores de edad en estado crítico, una cifra que ilustra la magnitud del brote que golpea al país.

En su intervención en el programa Buenos Días de la televisión estatal, Durán detalló que solo el martes se reportaron 3.103 casos sospechosos de chikungunya, “una cifra elevada para un día”. Actualmente, 2.216 pacientes tienen diagnóstico confirmado, de los cuales 126 están hospitalizados. La arbovirosis, presente en 14 provincias, es hoy el principal desafío sanitario debido a la severidad de sus síntomas, “que son extremadamente dolorosos”.

El escenario coincide con el reporte reciente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que señaló un promedio de 700 casos nuevos diarios en octubre, concentrados principalmente en La Habana y Matanzas.

Sobre el dengue, Durán informó de 344 nuevos contagios, aunque evitó ofrecer cifras acumuladas. También mencionó que desde septiembre no se reportan casos de oropouche. Sin embargo, el panorama general sigue siendo crítico: solo el martes se notificaron 1.706 enfermos con síndrome febril inespecífico. En total, 47.125 pacientes permanecen ingresados —en hospitales o bajo vigilancia médica en sus hogares— por alguna de estas afecciones.

El propio funcionario admitió que las cifras oficiales no reflejan la realidad, ya que muchas personas enfermas no buscan atención médica y, por tanto, no se registran en el sistema. Reconoció además que el índice de infestación por Aedes aegypti se mantiene en 0,70 %, un nivel “elevado” que supone “posibilidades de transmisión importantes”. Pese a las campañas de fumigación, aseguró que las acciones continúan siendo insuficientes, debido a falta de personal, equipos dañados y fallos operativos en provincias con alta transmisión como Sancti Spíritus, Matanzas, Pinar del Río y Artemisa.

El epidemiólogo evitó informar sobre muertes asociadas a estas enfermedades. La última actualización oficial —tres decesos— fue emitida hace un mes, aunque reportes de servicios funerarios y testimonios en redes sociales contradicen claramente esos números.

Un caso reciente divulgado en Facebook narró la muerte de una maestra de 24 años sin diagnóstico preciso, cuyo padecimiento durante tres meses había sido catalogado como “alguna arbovirosis”. La publicación denunció la falta de reactivos, la imposibilidad de confirmar enfermedades y la precariedad del tratamiento: “¿Cómo tratarlas? Con lo que puedas resolver y abundante líquido”, ironizó la usuaria, quien también cuestionó la calidad del agua disponible para los hogares.

La queja se extendió hacia las instituciones, acusadas de no ofrecer información transparente. “Ninguna institución está hecha en nuestro país para responder las preguntas de la masa”, expresó la usuaria, apuntando también a los médicos por no denunciar la falta de recursos ni la imposibilidad de determinar con claridad qué enfermedades aquejan a la población.

El balance presentado por Durán confirma lo que los ciudadanos perciben cada día: un sistema de salud desbordado, un brote que avanza sin control y una crisis epidemiológica que supera por mucho las cifras oficiales.