Con más de 68 millones de hispanos, la comunidad latina se convierte en un motor decisivo del futuro estadounidense.

Los latinos ya representan el 20 % de la población de Estados Unidos, una marca histórica que confirma lo que expertos vienen señalando desde hace años: la identidad del país está cambiando. Según datos del Censo citados por CNN, más de 68 millones de hispanos componen una comunidad diversa que moldea la cultura, la economía y la vida política del país más influyente del mundo.
El impacto se percibe en todos los ámbitos: gastronomía, música, televisión, consumo digital, educación y debates nacionales llevan la huella latina. Ya no se trata de un grupo marginalizado, sino de una fuerza social consolidada, con voz propia y presencia decisiva.
En ese mosaico multicultural, los cubanos mantienen un protagonismo especial, sobre todo en Florida, donde constituyen la comunidad latina más grande del estado. CNN destaca que 1,8 millones de cubanoamericanos viven allí, en un territorio donde el español se escucha tanto como el inglés y donde el cafecito, el pan con bistec y las guayabas forman parte del paisaje cotidiano. Ciudades como Miami y Hialeah respiran cubanía, con negocios familiares, panaderías repletas, música caribeña y celebraciones patrias que mantienen viva la memoria cultural de la Isla.
Florida, junto con California y Texas, es uno de los tres estados con mayor presencia hispana. Allí los latinos ya representan casi el 29 % de la población, alimentados por la llegada de cubanos, venezolanos, puertorriqueños y otros inmigrantes que escapan de crisis económicas y políticas en sus países de origen.
A escala nacional, los mexicanos continúan siendo el grupo más numeroso con casi 39 millones, seguidos por puertorriqueños (más de 6 millones), cubanos (2,9 millones) y más atrás los salvadoreños y dominicanos. El estudio subraya que la comunidad latina no es homogénea: es un universo de acentos, costumbres, generaciones y matices que conviven como parte esencial del tejido estadounidense.
A pesar de la integración, los latinos conservan sus raíces. Hablan español en casa, cocinan lo que aprendieron de sus abuelos, celebran sus tradiciones y transmiten su cultura a sus hijos. En Florida esa dualidad es cotidiana: un café cubano para empezar el día, una peña musical improvisada, un acto por el 20 de mayo o una bandera ondeando en un balcón.
La influencia no es solo cultural, también es económica. Un estudio de la Universidad Estatal de Arizona junto con Latino Donor Collaborative estima que el PIB latino superó los 4 billones de dólares en 2023. Si los latinos fueran un país independiente, serían la quinta economía más grande del mundo.
En ese escenario, los cubanoamericanos destacan por su dinamismo empresarial y su peso electoral, especialmente en estados decisivos como Florida. Su influencia política, poderosa y creciente, contrasta con el discurso oficial de La Habana, que observa con incomodidad cómo esta diáspora tiene más impacto en Washington que toda su diplomacia.
Los expertos afirman que esta expansión será sostenida. El crecimiento latino ya no depende principalmente de la inmigración, sino de los nacimientos: entre 2022 y 2023 nacieron más de 720.000 bebés latinos, casi el doble de los migrantes que llegaron al país en el mismo período.
Para Frankie Miranda, presidente de Hispanic Federation, los latinos representan “la energía joven que sostiene el futuro de Estados Unidos”, aportando no solo mano de obra y talento, sino una visión basada en el esfuerzo, la diversidad y el optimismo. Analistas concluyen que Estados Unidos no solo está cambiando: se está volviendo irremediablemente más latino.

