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La zafra azucarera 2025-2026 arranca en Cuba bajo pronósticos de nuevo desplome

Por La Otra Cuba

Publicado el 20 de noviembre, 2025

Productores denuncian falta de incentivos, equipos obsoletos y abandono laboral en una industria azucarera al borde del colapso.

La zafra azucarera 2025-2026 arranca en Cuba bajo pronósticos de nuevo desplome

La maquinaria para la zafra azucarera 2025-2026 comienza a moverse en Cuba en medio de fuertes interrogantes: ¿hasta dónde caerá esta vez la producción? La industria que durante décadas fue el orgullo económico del país llega al nuevo ciclo en su punto más frágil, con posibilidades reales de no alcanzar ni siquiera las 147.652 toneladas logradas en 2025.

En septiembre, el primer secretario del Partido Comunista en Holguín, Joel Queipo Ruiz, pidió que esta temporada fuera “un parteaguas”, con la esperanza de revertir la tendencia descendente. Sin embargo, las señales no acompañan ese optimismo. La pérdida de fuerza laboral, sumada al deterioro agrícola y tecnológico, amenaza con hundir aún más la zafra, advierte José Luis Jomarrón Cera, presidente de la cooperativa Diego Felipe en Puerto Padre (Las Tunas), una de las pocas que mantiene resultados positivos.

Aunque su cooperativa logró un rendimiento de 42 toneladas por hectárea “en suelo de muy mala calidad y en secano”, y cumplió la siembra prevista en primavera, la realidad del central al que entrega su producción —el Antonio Guiteras— revela el verdadero alcance del colapso: el pasado año apenas llegó al 16 % de lo planificado (7.200 de 45.000 toneladas).

En entrevista con Periódico26, Jomarrón Cera apuntó a una trampa circular que paraliza la recuperación: los productores no ven incentivos para sembrar más caña si los centrales no tienen capacidad para procesarla. Y sin materia prima, la industria tampoco puede funcionar. El diario provincial ya había señalado que el sistema industrial está “totalmente obsoleto”.

El productor subrayó que el mayor freno es la ausencia de estímulos laborales. En la pasada zafra quedaron 14.000 toneladas de caña sin cosechar, lo que dejó sin cobrar unos 28 millones de pesos, de los cuales 20 millones debían repartirse entre los trabajadores. Cada uno habría recibido 200.000 pesos, una motivación que nunca llegó.

Aunque reconoce que algunas decisiones gubernamentales —como las 93 medidas aprobadas en 2022— han contribuido a mejorar ciertos indicadores, acusa directamente a la Empresa de Seguros Nacionales (Esen) de actuar en contra de los productores: “El seguro es demasiado costoso y no asume ni el 10 % de los daños”.

Jomarrón Cera admite graves fallas estructurales: falta de atención al trabajador, pérdida de recursos humanos y exceso de discursos sin soluciones prácticas. También revela indicadores alarmantes: en muchas empresas, el porcentaje de cepas quedadas alcanza entre 40 % y 70 %, muy por encima del 20 % recomendado. Además, la caña se muele desfasada por las demoras de la propia industria, lo que reduce los rendimientos.

En su cooperativa tampoco escaparon a los perjuicios económicos: “Teníamos proyectado cobrar hasta 17.000 pesos mensuales por anticipo y estímulo, pero no fue posible”, dice, aunque asegura mantener un pago semanal para no desmotivar al personal.

El productor defiende el modelo cooperativo como “perfecto para un modelo socialista”, aunque lamenta que no reciba el reconocimiento ni el respaldo adecuados. “El Estado debe dar autonomía, pero controlar más”, afirma, antes de lanzar su frase final: “No podemos seguir apostando por la privatización”.

Con centrales paralizados, equipos obsoletos, campos perdidos y miles de trabajadores que abandonan el sector cada año, la zafra 2025-2026 inicia bajo un pronóstico que pocos se atreven a maquillar: si no cambia la estructura de fondo, la antigua industria reina podría seguir cavando aún más hondo en su propia crisis.