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Periodista Ariel Terrero cuestiona narrativa oficial contra El Toque y responsabiliza al Estado de la crisis cambiaria en Cuba

Por La Otra Cuba

Publicado el 17 de noviembre, 2025

El periodista oficialista calificó de “grotesco” el relato que culpa al medio digital, mientras economistas y ciudadanos señalan que el verdadero problema es la falta de un mercado cambiario funcional en Cuba.

Periodista Ariel Terrero cuestiona narrativa oficial contra El Toque y responsabiliza al Estado de la crisis cambiaria en Cuba

El periodista oficialista Ariel Terrero calificó este domingo de “grotesco, carente de sostén económico alguno” el relato promovido por el Gobierno cubano que acusa al medio El Toque de distorsionar el mercado cambiario nacional. En un extenso análisis publicado en Facebook, advirtió que aceptar ese discurso sin cuestionamientos carece de rigor técnico.

Terrero explicó que manipular un mercado cambiario exige intervenciones deliberadas y altamente costosas por parte de actores con gran poder financiero, como bancos centrales o corporaciones globales, algo fuera del alcance de un medio digital. De manera irónica, afirmó que George Soros “miraría con envidia a José Jasán (Nieves, fundador y director del medio digital) de resultar creíbles las capacidades atribuidas a El Toque”.

El decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana sostuvo que el observatorio financiero del medio es demasiado pequeño y carece de validación técnica para medir un mercado opaco y fragmentado como el cubano. Si bien reconoció que la Tasa Representativa del Mercado Informal (TRMI) se ha convertido en referencia ante la ausencia de datos oficiales, subrayó que en la práctica muchas de las tasas reales usadas en transacciones cotidianas difieren de la cifra publicada.

Aunque criticó el financiamiento extranjero del proyecto, Terrero admitió que culparlo por los movimientos del mercado cambiario “carece de lógica económica”, pues para influir en precios se requiere capacidad financiera real, no la recopilación de datos en redes sociales. Reconoció además que el Banco Central de Cuba (BCC) dejó un vacío informativo que El Toque simplemente ocupó ante la incapacidad del Estado de construir un mercado cambiario flexible y transparente.

“El problema es que las autoridades han seguido aferradas a tasas oficiales que andan por un lado mientras el mercado real -mal llamado informal- anda por otro. La promesa de crear un mercado cambiario ‘funcional y transparente’, que reitera el BCC en estos días, está en pie oficialmente desde hace más de tres años. Sigamos esperando”, señaló Terrero.

Las reacciones de economistas fueron aún más contundentes. Ileana Díaz Fernández recordó que la situación deriva de una brecha informativa creada por el propio Estado. Oscar Fernández aseguró que alguien dentro del Gobierno ha bloqueado durante al menos tres años cualquier intento de formalizar el mercado, y que el daño es ya “irreversible”. El historiador Félix Julio Alfonso afirmó que la tasa publicada por El Toque “no es el causante de ninguno de los gravísimos problemas de la economía cubana”. Por su parte, Hiram Marquetti recordó fallos estructurales de la Tarea Ordenamiento, como mantener un tipo de cambio de 1×24 que perjudica a las empresas vinculadas al comercio exterior.

Las opiniones de los usuarios fueron más directas: “Hablar porquería es gratis y en eso el gobierno cubano no tiene rival”, escribió uno. Otro señaló que culpar a un actor externo es el recurso clásico de un sistema que evita reconocer su responsabilidad.

Mientras Terrero hacía su crítica, El Toque enfrentaba una escalada de hostigamiento. El 29 de octubre, el canciller Bruno Rodríguez alegó tener “pruebas” de manipulación de la tasa de cambio. Luego, el vocero Humberto López acusó al medio de participar en un “programa integral de guerra económica” y de operar un esquema de “terrorismo financiero”, insinuando incluso procesos penales. El gobernante Miguel Díaz-Canel también arremetió contra el proyecto, acusándolo de recibir financiamiento externo para deprimir la moneda cubana.

Las acusaciones contrastan con una realidad evidente: Cuba no cuenta con un mercado cambiario funcional, y esa ausencia obliga tanto a ciudadanos como a empresas a usar como referencia el valor del mercado informal. Economistas, periodistas y ciudadanos coinciden en un punto: la crisis cambiaria que atraviesa el país es resultado directo de decisiones internas, no de un medio digital que refleja lo que ya ocurre en la calle.