La acumulación de desechos en la capital cubana desata una crisis de salud pública (sanitaria), mientras los ciudadanos denuncian abandono, plagas y epidemias.

La ciudad de La Habana atraviesa una grave emergencia sanitaria provocada por la acumulación masiva de basura en calles y avenidas. Los residentes, desesperados, exigen soluciones inmediatas ante un panorama de insalubridad que se extiende por toda la capital. Montones de desechos orgánicos, plásticos y restos de embalajes se apilan incluso frente a templos religiosos, evidenciando el colapso del sistema de recogida.
El opositor y expreso político Silverio Portal compartió en redes sociales varios videos que documentan el deterioro urbano y social. Las imágenes muestran a personas —muchas de ellas ancianas— hurgando entre los desperdicios en busca de algo que les permita sobrevivir.
“Vivimos dentro del desecho, dentro de todo lo malévolo, y estamos aspirando enfermedades”, denuncia Portal, señalando la falta de acción gubernamental frente al avance del dengue y el chikungunya. En uno de los videos, destaca la acumulación de basura frente a la iglesia de San Judas Tadeo, lo que describe como una contradicción entre “la limpieza dentro de los templos y el abandono afuera”.
Las escenas captadas por el activista reflejan una realidad alarmante: madres y ancianos entre montañas de basura, barrios sumidos en la descomposición y la proliferación de plagas. Para Portal, esta situación representa “la degradación urbana y moral que vive el pueblo cubano”, consecuencia directa del empobrecimiento generalizado y de la ineficiencia del sistema político.
A pesar de las iniciativas anunciadas por el gobierno, los resultados son mínimos. Operativos como la “Operación Limpieza” —con participación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y trabajadores civiles— y la “Operación Campana”, un plan piloto de recogida nocturna, no han logrado revertir el caos. La escasez de combustible, la falta de equipos adecuados y la descoordinación entre organismos mantienen a numerosos barrios en condiciones críticas.
El Ministerio de Salud Pública ha admitido que la situación epidemiológica en La Habana es “crítica” debido a la propagación de arbovirosis, aunque no ha ofrecido datos concretos. Municipios como Marianao figuran entre los más afectados por el dengue y el chikungunya.
Incluso el presidente Miguel Díaz-Canel ha encabezado reuniones de emergencia para exigir “control y disciplina” en la limpieza urbana, criticando la falta de compromiso de los organismos estatales. Sin embargo, los reportes ciudadanos y de medios independientes confirman que el problema persiste: la basura se acumula, las plagas se expanden y los riesgos sanitarios se agravan.
En medio de la desesperanza, los habaneros lanzan un mensaje común desde las calles y las redes sociales: “Salud para el pueblo de Cuba.” La urgencia de una respuesta estructural y eficaz se impone como una necesidad impostergable para detener una crisis que amenaza la salud y la dignidad de toda la población.

