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Devastación en El Cobre: Huracán Melissa golpea el corazón espiritual de Cuba

Por La Otra Cuba

Publicado el 2 de noviembre, 2025

El histórico poblado de Santiago de Cuba, que alberga el Santuario Nacional, sufre estragos catastróficos; la furia del huracán deja graves daños en el patrimonio religioso.

El histórico poblado de Santiago de Cuba, que alberga el Santuario Nacional, sufre estragos catastróficos; la furia del ciclón deja graves daños en el patrimonio religioso.

El histórico poblado de El Cobre, en la provincia de Santiago de Cuba, ha sido declarado zona de catástrofe tras el embate directo del huracán Melissa, que azotó la región con una violencia inusual. Los vientos, que alcanzaron los 185 km/h, y las lluvias torrenciales han desatado deslizamientos de tierra y colapsos de infraestructura, dejando a la comunidad en un estado de desolación.

Imágenes difundidas en plataformas digitales muestran un panorama de destrucción: viviendas sin techos, tendidos eléctricos completamente derribados y el paisaje marcado por laderas desprendidas. El periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso describió la situación en El Cobre como un lugar donde “los vientos de Melissa quedaron atrapados e hicieron volar todo cuanto pudieron”, dejando a la comunidad “golpeada material y espiritualmente”.

Uno de los impactos más dolorosos se registró en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, el principal centro de fe y la casa espiritual de todos los cubanos. La estructura sufrió daños considerables en su cubierta, vitrales y diversas áreas. La afectación al templo, un símbolo de la identidad nacional, ha resonado profundamente en la población. El usuario Óscar Parada Pérez capturó el sentir colectivo al lamentar que “La casa que todos visitamos, la casa que siempre está abierta, la casa de la Madre… está en ruinas”.

La magnitud de la catástrofe se evidenció con un dramático suceso en la Loma del Cimarrón, donde un deslizamiento de tierra atrapó a 17 personas —incluidos niños y ancianos— durante la madrugada del miércoles. Equipos de rescate del Ministerio del Interior y la Defensa Civil han enfrentado condiciones extremas, con el lodazal y el difícil acceso a las zonas montañosas dificultando las labores.

El Instituto de Meteorología (INSMET) informó que se acumularon más de 267 milímetros de lluvia en pocas horas, mientras que en la costa de Guamá, donde el ojo del ciclón tocó tierra, las olas rompieron con alturas superiores a los cuatro metros, dejando incomunicadas a varias comunidades y destruyendo embarcaciones.

En medio de la emergencia, la activista Carolina Barrero denunció la ausencia de respuesta gubernamental, asegurando que “El pueblo está echado a su suerte, sin ayuda ni presencia del gobierno”, e hizo un llamado urgente a la solidaridad para los damnificados. A pesar de la tragedia, la fe y el espíritu comunitario prevalecen, con los propios habitantes y miembros del Santuario organizando esfuerzos para la asistencia y la reconstrucción.