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Celia Cruz regresa simbólicamente a La Habana con una estrella en el Paseo de la Fama

Por La Otra Cuba

Publicado el 24 de octubre, 2025

La Fábrica de Arte Cubano (FAC) honró a la «Reina de la Salsa» en el centenario de su nacimiento, en medio de la polémica por la cancelación de una gala oficial en su honor.

Celia Cruz tiene su estrella en el Paseo de la Fama de la Fábrica de Arte Cubano en La Habana.

A cien años de su nacimiento, la figura de Celia Cruz ha regresado de manera simbólica a La Habana. La Fábrica de Arte Cubano (FAC) inscribió el nombre de la artista en una estrella del Paseo de la Fama, en una ceremonia que su patrimonio familiar calificó como un “regreso simbólico” a su ciudad natal.

Este reconocimiento, que forma parte del proyecto Constelación FAC, celebra a figuras cruciales de la cultura cubana, uniéndose a nombres como Benny Moré, Chucho Valdés, Leo Brouwer, Alicia Alonso, Juan Formell y Eusebio Leal.

“Con inmenso orgullo y emoción celebramos que Celia ha vuelto simbólicamente a La Habana, donde ahora brilla con su propia estrella en el Paseo de la Fama”, manifestó el Patrimonio de Celia Cruz en sus redes sociales. El mensaje incluyó un agradecimiento a X Alfonso, Sandra López y Carlos Alfonso por “mantener viva su memoria y hacer posible que la voz y el legado de Celia regresen a su tierra”.

Desde la institución dirigida por X Alfonso, se destacó que el propósito del gesto es “rendir tributo a una artista que dejó una huella imborrable en nuestra música”. La publicación estuvo acompañada por la imagen del mosaico de granito que lleva grabada la firma de la intérprete de “La vida es un carnaval”.

Este homenaje conlleva un peso histórico significativo, ya que la obra de Celia Cruz fue excluida de los medios y escenarios cubanos durante más de sesenta años, a causa de su decisión de exiliarse en 1960 y la subsiguiente censura impuesta por el régimen de Fidel Castro, lo que resultó en la supresión de su música en la radio, la televisión y los espacios públicos.

La tensión en torno a su figura se hizo palpable días antes del reconocimiento, cuando el Ministerio de Cultura canceló una gala conjunta entre la FAC y Teatro El Público, que estaba programada para conmemorar su centenario. El comunicado oficial omitió mencionar el nombre de la artista y no ofreció explicaciones para la cancelación.

La investigadora y biógrafa Rosa Marquetti interpretó la medida como “una demostración del miedo que el poder le sigue teniendo a esa voz”, recordando que “durante seis décadas han temido su poder de convocatoria, pero Celia sigue siendo más grande que toda su censura”. Otros intelectuales, como Sergio Benvenuto Solás y Sergio Rafael Vidal, calificaron la decisión como un acto de “control cultural propio de los regímenes totalitarios del siglo XX”.

En respuesta a la cancelación, la Fábrica de Arte Cubano llevó a cabo una intervención simbólica el día en que se habría realizado la gala. Mantuvieron una butaca vacía e iluminada sobre el escenario durante una hora, en completo silencio. Posteriormente, un DJ puso algunos de los temas más icónicos de la artista. La institución resumió su acción con una frase que se popularizó en redes: “Una obra de arte que no fue, una butaca, silencio y el arte de la resistencia… Celia vive”.