La desesperación se apoderó del Hospital Provincial “Antonio Luaces Iraola”, en Ciego de Ávila. Los pacientes de la sala de Oncología fueron enviados a sus casas sin recibir el tratamiento de quimioterapia

La desesperación se apoderó del Hospital Provincial “Antonio Luaces Iraola” en Ciego de Ávila, donde los pacientes de la sala de Oncología fueron enviados a sus casas con sus tratamientos de quimioterapia pospuestos. El motivo es una crítica carencia: el hospital “no tiene equipo de venoclisis”, indispensable para la aplicación del medicamento, según informaron los propios trabajadores.
Ante la falta de soluciones inmediatas por parte de las autoridades sanitarias, los tratamientos fueron pospuestos hasta el próximo mes. Solo recibirán la quimioterapia aquellos enfermos que logren conseguir, por cuenta propia, el equipo faltante, el cual se vende en el mercado negro a precios que oscilan entre 250 y 300 pesos cubanos. Este costo es inalcanzable para la mayoría de los pacientes.
El drama humano refleja una crisis de salud que va más allá del hospital: es la consecuencia de años de abandono y falta de recursos. Como lamentó un familiar, es “muy duro luchar por tu vida contra el cáncer y además tener que luchar contra el sistema”. Mientras las familias claman por una «esperanza más de vida», médicos y enfermeras se enfrentan a la imposibilidad de hacer milagros sin materiales.

